El salto cuántico

sábado, 28 de enero de 2012

El salto cuántico


El salto cuántico

Dícese de la perdida de la noción del tiempo y del lugar en el espacio.

El reloj marca puntualmente las 7 30 de un domingo en primavera, la ley de la normalidad (que ni es ley, y que ni es normal) marca que es tiempo de ver tele abierta, desayunar menudo con Doña Kika, y maldecir al tránsito que te quitó la placa de tu brasilia 78 hace menos de 4 horas, de repente llega una variable no contemplada en este universo caótico, un gas noble que suele encontrársele en una terraza con forma de laboratorio con cortinas de gasa blanca, desde donde se puede ver de cerquita a San Pablo. Ay Diosito!

Y suceden los saltos cuanticos, los días se reducen a 18 horas, y solo queda tiempo para dormir, acariciarse, volver a dormir, y seguirse acariciando.

Los saltos cuánticos se dan cuando al verse a los ojos durante 20 segundos durante un baño con agua caliente y velas pequeñas se convierte en una eternidad.

Escribo para que no se me olvide que algún día lo pensé.